


Soy Adriana Poillucci. Mi familia es de origen italiano, pero yo nací aquí en España. Actualmente vivo en Málaga, con mi mejor amiga de la universidad, Helena. La gente ve raro que con 30 años y saliendo con el mismo chico desde hace más de siete, siga viviendo con mi amiga en lugar de irme con él y casarme. No veo por qué debería de hacer eso. No me malinterpretéis: lo quiero una barbaridad, y creo sinceramente, tal y como le digo a él cuando me saca el tema, que estaré siempre con él; pero también creo firmemente que el motivo de que estemos tan bien juntos es que no nos agobiamos pasando las 24 horas del día pegados. Veréis, Isaac y yo trabajamos juntos en la policía. Yo soy Inspectora en el área de Investigación de la Brigada Científica, y él pertenece al área de antropología forense de mi misma unidad. Por eso digo que, al menos de momento, mejor dejar las cosas como están.
Vengo de una familia humilde, que dejó nuestro país para buscarse la vida, como tantas otras familias. Me ha costado un mundo llegar hasta donde estoy, y el lujo nunca ha sido algo propio de mi entorno. Detesto a la gente que despilfarra el dinero, y más aún a los que alardean de ello. No me gusta que toquen mis cosas. ¿Por qué deberían hacerlo? Eso es algo que me saca de quicio. Tengo un carácter algo fuerte, para qué engañarnos, pero también mucho autocontrol. A Isaac le hace gracia, no sé por qué. Dice que de tanto aguantarme los nervios puede escuchar mis dientes rechinando cuando me enfado a diez metros de distancia. Ya sabe que es mejor no decirme nada en esos momentos, pero por lo visto en estos años, supone demasiada tentación para él. Al final siempre me río de su insistencia, pero sólo porque es él. En cambio mis amigos procuran dejar un rato largo para que se me pase el enfado.
Y sobre el tema de los diminutivos: sé que mi nombre da pie a abreviaciones, pero si me presento como Adriana, y no como Adri, será por algo. Cuando la gente escucha a Isaac o a Helena llamarme Adri, tienen tendencia a hacer lo mismo. No lo hagáis, por favor. Esto se lo permito a ellos y a mi familia porque hay confianza, pero ya. Ni siquiera el resto de nuestros amigos lo hace, así que agradezco que no se desvirtúe mi nombre. Sí, es una tontería, pero a mí me da la sensación de que me quita personalidad. Manías de las mías, tampoco espero que lo entiendan.