


¡Ey! ¿Qué tal? Me llamo Ethan. He vivido aquí en Málaga casi toda mi vida, por eso cuando hablo en español me sale con acento andaluz. Mis colegas se ríen un montón, y la verdad es que me hace gracia hasta a mí. Ah, bueno, esto es porque soy inglés, que si no lo digo no pillaréis el porqué.
¿Qué os puedo contar de mi vida? Lo que es el estudio nunca me ha gustado. Alguna bronca me he llevado –unas cuantas- por esto. Pero ¿yo qué culpa tengo? Es que no consigo prestar atención a lo que no me interesa, es algo que puede con conmigo. En cambio ahora, sin alardear, puedo decir que soy el mejor de la clase. Me he metido en un ciclo de mecánica, y estoy pensado incluso que podría hacer una carrera. Me encanta todo lo que tenga que ver con motores, turbinas, bujías… me da igual con ruedas o sin ruedas; coches, máquinas industriales… Ahora, mientras estudio, trabajo también en un taller, y diría que están muy contentos conmigo.
Parece irónico dedicándome a esto, pero no tengo carnet de conducir. Me mola ir en bici a todos sitios, me siento más libre que metido en un coche o dependiendo de la gasolina. Prefiero depender sólo de mis piernas, y si quiero salir de la ciudad, para algo está el transporte público… o los amigos con carnet. Así yo duermo en el viaje.
Tengo dos hermanos. Yo soy el del medio. ¿Sabéis eso de las culpas para el peque? En mi familia va de otra manera, la cosa. No sé cómo siempre acabo cargando yo con el muerto, pero mis padres se fían de mí. Es que de verdad, yo no tengo nunca la culpa –bueno, va, casi nunca-, pero me acaban liando siempre. Mi madre desde pequeño me decía: “Ethan, espabila, que de bueno, pareces tonto”. Hay que ver. Que tu madre te diga tonto.
La verdad es que me encanta mi vida, la disfruto. Mis amigos son lo que no hay, en el trabajo estoy genial –la mujer del jefe me tiene súper mimado, le he caído bien-, y el camino que he elegido profesionalmente es lo mejor que podía haber escogido, sin duda. A veces creo que saco algo de quicio a la gente, porque soy muy preguntón, y otras veces la lío sin querer; pero en general, puedo decir que mi vida es guay.