

Hola, soy Ian. Vengo de Irlanda, y hace ya seis años que vivo aquí en Málaga. El porqué de mi llegada a España es fácilmente resumible: estaba harto de mis padres, de sus peleas, y de que me metieran en sus problemas. Allí no tenía nada que me retuviera, así que cuando ahorré suficiente dinero para poder sobrevivir aquí unos meses, me largué sin decirles nada. Y aquí estoy.
Llegué con 21 años, y sólo tenía la educación secundaria obligatoria, así que busqué cualquier trabajo temporal, y el primero que encontré es con el que todavía sigo. Estoy de cocinero en un restaurante de esos de playa que aquí llaman chiringuitos. Empecé como camarero, pero un día de casualidad descubrieron que se me da bien la cocina, y poco a poco me fueron metiendo allí hasta que dejé de servir mesas. Lo prefiero así, la verdad; no me llama demasiado la atención eso de tratar con la gente. Creo que tengo buena imagen, e inspiro confianza –más que nada por lo que me dicen-, pero no soy muy dado a las conversaciones superfluas que se suelen tener entre desconocidos. Claro que, para tener conocidos, primero tienes que tratar con ellos sin conocerlos, y si esto no me gusta, está claro que se me complica un poco lo siguiente. Pero vivo bien con poca gente a mi lado, y eso hace que mis relaciones sean de calidad.
No me sobra el dinero, pero ahorré lo suficiente para comprarme una moto, y ese es el transporte que uso habitualmente. Siempre me ha gustado la velocidad; me hubiera gustado ser piloto de carreras, pero lo he visto siempre como uno de esos sueños tontos. Tampoco me quejo de lo que hago; la cocina me gusta. Y mi casa me encanta. Conocí al viejo Andrés en uno de mis paseos por la playa, y hablando y hablando hemos hecho buenas migas. Me propuso arreglar por mi cuenta la casa de campo que tiene fuera de la ciudad -soy bastante manitas, es una de las pocas cosas que puedo agradecer a mi padre que me enseñara-, en un cortijo, a cambio de poder quedarme allí a vivir. La tenía desocupada, y no tiene hijos. Él no puede vivir fuera de la ciudad, porque estaría incomunicado. Así que allí vivo, sin tener que pagar nada más que lo que consumo en suministros de agua y demás. Supongo que la vida me debía una por aguantar a mis padres tanto tiempo.
